miércoles, 3 de agosto de 2016

Primer contacto.


Cada persona busca algo distinto a la hora de realizar un erasmus. Algunos solo miran el país más barato, otros están decididos a ir donde haya más fiesta, otros buscan países céntricos en Europa para poder pasarse el erasmus viajando, otros un lugar donde su carrera sea prestigiosa...Yo era -y soy- del último grupo. Si tienes pensado hacer un erasmus, lo primero que tienes que hacer es pensar en lo que es más importante para ti a la hora de escoger el país de destino. Y que nadie se engañe, todos buscamos un sitio donde además de ampliar nuestros estudios podamos pasarlo bien y conocer a gente nueva,  pero mi prioridad era ir a un país donde tuviese sentido estudiar mi carrera. Por ello tuve claro en seguida que quería estudiar en un país nórdico, y, tan radical como siempre, repetí mil veces 'o me voy a un país nórdico o no me voy'.

Solicité plaza y llegó la primera tanda de papeleo. Qué inocente al pensar que se había terminado todo cuando entregué la solicitud. Respiré aliviada sin saber que esto no había hecho más que empezar y que ni el currículum, ni los certificados de idiomas, ni los documentos a rellenar con mis datos -documentos que me pedirían doscientas veces más a lo largo de los meses siguientes- eran comparables a todo lo que se me venía encima.

Como era de esperar, tras más de un mes de espera, supe que no me habían concedido mis primeras opciones, Finlandia y Suecia, ya que es complicado cuando solo ofertan dos plazas por país para todas las carreras de mi facultad. En su lugar me ofrecieron Aarhus, una ciudad de Dinamarca, el único país que había descartado por sus precios desorbitados para el bolsillo de mi familia. Ni siquiera había leído sobre VIA University College, la universidad que me habían asignado. 'Ya está, lo rechazo', fue mi primer pensamiento.

Por suerte, soy impulsiva pero no tanto. Decidí estudiar bien las opciones que tenía y tras hablarlo con mis padres, que al fin y al cabo son los que pagan, y leer mucho sobre el lugar y su universidad, lo acepté. Y ahí comenzaron los que serían los meses más estresantes hasta la fecha.

lunes, 1 de agosto de 2016

Presentación y esas cosas.


¡Buenas!

Llevaba bastante tiempo pensando en abrir un blog no solo para escribir sobre mi futuro -y ya no tan futuro- erasmus durante los meses que pase fuera, sino también para contaros lo que hacer, pedir, preguntar, sobre lo que informaros antes de iros y toda esa larga -MUY larga- lista de dudas que me han ido surgiendo durante los meses previos a mi viaje, porque eso, aunque sea muy estresante, agotador y para nada -y recalco esto- divertido, también forma parte de la experiencia erasmus. Quizás continúe este blog hasta el último día de mi viaje, aunque conociéndome, sintiéndolo mucho, lo dudo, así que espero que disfrutéis lo que dure tanto como voy a disfrutar yo contándolo.

Pero antes de asustaros con mis espantosas primeras impresiones, mejor presentarme. Soy Ainhoa, tengo 21 años, estudio Educación Primaria en Bilingüe en la Facultad de Educación de la Complutense de Madrid y hasta hace menos de un año, tenía clarísimo que NO quería irme de erasmus.  

¿Por qué no? Pues porque mi idea arcaica -o no tanto, supongo que depende de la persona, ya os iré contando- sobre lo que era un erasmus hacía que me pareciese una pérdida total de tiempo y dinero. Porque lo de que el erasmus es 90% fiesta es algo que he oído casi más que eso de que mi carrera es solo para vagos. No me voy a engañar, es fácil descartar el segundo topicazo cuando la educación es una de las cosas que más te gustan en el mundo, pero para lo primero necesité mucha información y dejar atrás muchos prejuicios de conocidos que confirmaban mis erróneas teorías.  

Total, que gracias a muchos blogs de personas que comenzaron a escribir sus experiencias como pretendo hacer yo ahora, y gracias a un par de amigas que me concienciaron de que no podía perderme una oportunidad como esa, cuando a finales de Noviembre del 2015 salió, por fin, la lista de países a los que podía ir, decidí que era la oportunidad perfecta para ampliar mis estudios y mi visión del mundo, así como para crecer como persona. 
Espero que las próximas entradas, las previas a mi llegada, no aburran a los que decidan leerme más allá de otras redes sociales, y que mis innumerables quejas no asusten a quienes están pensando en irse de erasmus, porque a pesar de todo, estoy deseando que empiece mi aventura.